El BOCM publica la resolución que reconoce las Mascaradas de Invierno como patrimonio inmaterial de la región, con Redueña incluida en la subzona centro de la declaración.
El Ayuntamiento de Redueña quiere compartir una gran noticia para todos los vecinos y vecinas: la Comunidad de Madrid ha iniciado el expediente para declarar las Mascaradas de Invierno, la tradición de «Nuestras Vaquillas», como Bien de Interés Cultural (BIC) del Patrimonio Inmaterial de la región.
La resolución, publicada el pasado 16 de junio en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), reconoce el valor cultural, social e identitario de esta celebración tan arraigada en nuestros pueblos de la Sierra.
¿Qué significa esto?
Que la tradición de las vaquillas simuladas —esas que durante el Carnaval recorren nuestras calles con su armazón de palos, cuernos y coloridos pañuelos— queda oficialmente protegida como parte del patrimonio cultural de todos los madrileños. No es solo una fiesta: es un testimonio vivo de nuestra historia, de nuestras formas de vida agrícola y ganadera, y de la identidad de los pueblos de la Sierra Norte.
Redueña, en el centro de la declaración
La declaración abarca tres subzonas geográficas. Redueña forma parte de la subzona centro, junto a Colmenar Viejo, Miraflores de la Sierra, Pedrezuela, Valdemanco, Navalafuente, Lozoya y Canencia. En nuestro pueblo, «Nuestras Vaquillas» se celebran dentro de las fiestas de Carnaval, y el expediente destaca que forma parte de las tradiciones recuperadas que han vuelto a la vida gracias al empuje de los vecinos.
Un poco de historia
Las Mascaradas de Invierno tienen raíces antiquísimas, posiblemente anteriores a la época romana, vinculadas a rituales de fertilidad, al ciclo agrícola y a la trashumancia. Durante siglos, estas celebraciones han ido adaptándose, mezclando lo pagano y lo religioso, pero siempre manteniendo un elemento central: la vaquilla simulada, un sencillo armazón de madera con cuernos y rabo, adornado con mantones, pañuelos y cintas de colores, que se porta sobre los hombros mientras se corre, se baila y se canta al son de cencerros y dulzainas.
En Redueña, como en otros pueblos de la Sierra, la tradición se perdió durante décadas debido a la migración y el envejecimiento de la población, pero fue recuperada por los vecinos y hoy vuelve a formar parte de nuestro Carnaval, demostrando que las tradiciones no se olvidan cuando hay quien las quiere mantener vivas.
¿Y ahora qué?
La resolución publicada abre un período de información pública de un mes para que cualquier persona o entidad pueda presentar alegaciones. También se solicitará informe a la Real Academia de la Historia y a la Universidad Autónoma de Madrid. Una vez completado el proceso, la declaración como BIC será definitiva.
Esta protección no solo reconoce el valor de la fiesta, sino que también obliga a las administraciones a salvaguardarla, garantizando su transmisión a las futuras generaciones. La Comunidad de Madrid sugiere, entre otras medidas, la creación de exposiciones, talleres divulgativos y unidades didácticas sobre esta tradición en los centros escolares.
Un orgullo para el municipio
El Ayuntamiento de Redueña quiere felicitar y agradecer a todos los vecinos y vecinas que han mantenido viva esta tradición, especialmente a los mayores, que con su memoria y sus recuerdos han hecho posible que «Nuestras Vaquillas» sigan formando parte de nuestro pueblo. También a todos los que, año tras año, organizan, participan y transmiten esta herencia cultural a las nuevas generaciones.
¡Gracias a todos los vecinos por hacerlo posible!

