Imagina que vives en un pueblo pequeño como Redueña, de esos donde todo el mundo se conoce y, a la vez, nadie sabe realmente qué pasa dentro de las casas cuando se cierran las ventanas. Imagina que un día te enteras de que alguien del pueblo ya no está. No fue un accidente, no fue una enfermedad larga. Fue un silencio que se hizo definitivo. Y, de repente, te das cuenta de que quizá había señales que nadie vio, o que alguien vio pero no supo cómo ayudar.
Eso es lo que pasa, una y otra vez, en muchos de nuestros municipios de la Sierra Norte de Madrid. El suicidio no avisa con sirenas. Llega callado, disfrazado de tristeza profunda, de cansancio que parece no tener fin, de “ya no puedo más” que a veces se dice en voz alta y a veces solo se piensa.
En España, en 2023, 4.116 personas decidieron que ya no querían seguir aquí. Detrás de cada número hay una familia que se quedó sin respuestas, unos amigos que se preguntan qué pudieron hacer diferente, un pueblo entero que siente que algo falló. Y se estima que por cada persona que muere, otras veinte lo intentaron y, afortunadamente, siguen vivas. Pero con heridas que no siempre se ven.
En Redueña, colaborando con la Mancomunidad de Servicios Sierra Norte no queremos seguir mirando para otro lado.
Por eso, junto al Área de Servicios Sociales y con la colaboración técnica de Nostos Psicología, hemos puesto en marcha la primera investigación específica sobre conducta suicida y autolesiva en nuestros 42 municipios. No es un estudio más. Es un intento serio de mirar de frente a algo que duele mucho y que, durante demasiado tiempo, hemos tratado como un tabú.
Queremos saber cómo está realmente nuestra gente.
No con rumores de pasillo ni con la sensación de que “aquí pasan cosas”. Queremos datos reales, anónimos, pero reales. Queremos saber cuántas personas han tenido alguna vez pensamientos de no querer seguir viviendo. Cuántas se han hecho daño a propósito para aliviar un dolor que no saben cómo expresar de otra manera. Cuántas han llegado a intentar quitarse la vida. Y, sobre todo, queremos entender qué cosas de nuestra vida en la sierra –el aislamiento de algunos pueblos, la falta de especialistas cerca, el estigma, la crisis económica que aún colea, la soledad de muchos mayores o la presión que sienten algunos jóvenes– están pesando más de lo que creíamos.
Porque solo si conocemos la dimensión real del problema podremos actuar en consecuencia: formar mejor a los médicos de cabecera, que son muchas veces la primera (y a veces única) puerta a la que se llama; poner recursos específicos en los centros de salud mental; crear grupos de apoyo en los pueblos; enseñar en los institutos a hablar de emociones sin vergüenza; llegar antes a quien está sufriendo en silencio.
Este estudio no lo hacemos desde un despacho en Madrid capital. Lo hacemos desde aquí, desde la sierra, con nombres y apellidos de profesionales que viven y trabajan en estos mismos pueblos. Lo hacemos pensando en el vecino que quizá hoy está mal y no sabe a quién contárselo. Pensando en la adolescente que se corta porque es la única manera que ha encontrado de sentir algo cuando todo lo demás parece vacío. Pensando en el señor mayor que perdió a su mujer hace años y ya no encuentra motivos para levantarse.
Y para hacerlo bien, necesitamos que la gente de la sierra hable. Aunque sea a través de una pantalla y sin poner ni nombre ni DNI.
La encuesta es corta –entre 5 y 7 minutos–, completamente anónima y está diseñada con mucho cuidado para no revolver más de lo necesario a quien ya lleva bastante encima. Preguntamos cosas que quizá nunca te han preguntado directamente: si alguna vez has pensado que sería mejor no despertar, si te has hecho daño a propósito, si has buscado ayuda y qué encontraste cuando lo hiciste.
Responder no te va a solucionar nada mágicamente, es verdad. Pero cada respuesta es una pieza que nos ayuda a dibujar el mapa real de lo que está pasando. Y ese mapa nos permitirá pedir más recursos, formar mejor a los profesionales, llegar antes a quien lo necesita y, sobre todo, romper el silencio que mata.
Porque el suicidio se previene hablando. Se previene cuando alguien se atreve a preguntar “¿estás bien de verdad?” y se queda a escuchar la respuesta aunque sea incómoda. Se previene cuando en el bar, en el instituto, en la consulta del médico o en la peluquería se puede decir “estoy fatal” sin que nadie cambie de tema ni juzgue.
Por eso te pedimos, si vives en cualquiera de los municipios de la Mancomunidad Sierra Norte (puedes ver la lista completa aquí: https://www.comunidad.madrid/centros/mancomunidad-servicios-sociales-sierra-norte) y tienes más de 16 años, que dediques unos minutos a responder esta encuesta.
Solo una vez. Sin miedo. Sin poner tu nombre.
Porque tu experiencia, aunque creas que “no es para tanto” o que “a mí no me pasa nada grave”, forma parte de la foto completa que necesitamos tener.
Y si estás leyendo esto y sientes que ahora mismo no puedes más, por favor, no te quedes callado. Habla con alguien. Llama al 024 (es el teléfono de atención a la conducta suicida, gratuito, 24 horas, anónimo). O ve al centro de salud y di claramente que necesitas ayuda urgente. No estás solo, aunque ahora mismo lo parezca.
Este estudio no es solo un cuestionario. Es una manera de decir: en la Sierra Norte nos importas. Queremos conocerte mejor para cuidarte mejor. Queremos que nadie más se quede en el silencio.
Gracias, de corazón, por ayudarnos a ayudar.
Porque tu voz, aunque sea anónima, puede salvar vidas. La tuya y la de otros muchos.
Redueña, colaborando con la Mancomunidad de Servicios Sierra Norte – Área de Servicios Sociales En colaboración con Nostos Psicología Diciembre 2025

