El pasado domingo día 15 de junio la maravillosa acústica de San Pedro Advíncula, en Redueña, acogió como ofrenda para despedir la primavera un concierto de la Camerata Jansen. Diversas obras del barroco italiano y alemán integraron el programa que se interpretó en la iglesia.
En primer lugar, el cuarto de los doce conciertos Op.6 (una colección fundacional), de Arcangelo Corelli. Como contrapunto a esta obra, precisamente uno de los conciertos ripieni de Antonio Vivaldi. Y, entre ambas, dos conciertos dobles de Vivaldi y de G.F. Telemann. La última obra del programa fue una muy infrecuente sinfonía del rey (y también compositor de valía) Federico II de Prusia.
Dos pequeñas joyas fuera de programa, de J.S. Bach y Tartini, vinieron a conectar la tierra con los cielos, el sonido con el espíritu y a confirmar el dicho de San Agustín: «Quien canta reza dos veces».

